Estoy en un campo, un campo de fresas. Amo las fresas, son mi fruta preferida. Yo estoy tranquila caminando y comiendo toda fresa que veo, hasta que alguien desde atrás viene y me agarra de la cintura. Rápidamente me doy vuelta como para defenderme, pero quedé con la boca abierta, no podía ser, era él. El dueño de mis sueños y deseos, el que no sacó mi atención de él durante estos años, el que me alegraba todas las mañanas y tardes, pero me entristecía todas las noches, extrañándolo, sí, era él, era John Lennon. Lo primero que hice fue decirle “Hola” al segundo pensé “qué chica blda que soy, ¿algo más lindo no le podía haber dicho? Le iba a decir algo pero él me dijo “tardaste mucho” y se me tiró encima. Fuimos agarrados de las manos hasta un árbol, hablamos un montón, sobre nosotros, sobre nuestra vida, sobre lo que tendríamos que hacer. En un momento, él me dice “te tengo que dar algo” y yo quedé estupefacta con esa frase. Él me hizo cerrar los ojos con un trapo y me dijo “Ahora abrí los ojos”.
Los abrí, pero no me encontré con John dándome algo, me encontré con Marti,Cami y Marta mirándome fijamente yendo al hospital en una ambulancia. Me senté rápido, pero mis amigas no fueron lo único que vi (e.e), había cuatro chicos vestidos de negro, bien vestidos, buen mozos, que vinieron y me dijeron “¿Quérés algo para tomar?”. Por poco no me desmayo otra vez, eran ellos, eran The Beatles yendo conmigo al hospital.
Paul: Queríamos escapar de todas nuestras fans.
John: Además, tuvimos suerte de meternos en una ambulancia con chicas lindas como vos.
Me sonrojé y le di un beso en la mejilla.
Nos quedamos hablando con los Beatles (yo ya no necesitaba ir al hospital), pero una voz grave nos interrumpió “VAMOS, VAMOS, YA LLEGAMOS”. Todos nos queríamos quedar ahí charlando, pero tuvimos que bajar, y ellos me acompañaron a urgencias. El hospital estaba vacío, así que no tuvieron problema con su fama. Me esperaron y después volvimos juntos a mi casa.


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